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El consumo

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En el consumo: al comprar los bienes y servicios para nuestra vida

Aquí hay dos grandes sabidurías que comprender.

 

¿Qué necesitamos realmente para vivir?

Primero la auto-observación personal de las necesidades. Es un proceso que lleva un tiempo de maduración diferente en cada uno, pero debe ser realizado. Cada cosa que “sentimos que necesitamos” debe ser sometida al siguiente análisis: “¿realmente necesito esto? ¿para qué lo necesito? ¿puedo prescindir de ello?” Nosotros mismos al hacernos esas preguntas descubriremos nuestras verdaderas necesidades.

Es importante no comprar basados en el miedo, por ejemplo: el creer que necesitamos una vestimenta de una marca prestigiosa solo para sentirnos más importantes ante los demás, eso habla de nuestro miedo a no ser aceptado por los otros. Quizás cuando soltemos ese miedo, ya no necesitemos comprar cosas por ese motivo. Y así muchos ejemplos de muchas cosas más que creíamos que necesitamos y en verdad no las necesitábamos.

Pensemos además que “cuanto más cosas creamos que necesitamos pues más dinero necesitaremos para obtenerlo y al final más deberemos trabajar para obtenerlo”, o sea, seremos más esclavos aún del sistema de producción material. Está en uno ir encontrando ese propio punto de equilibrio personal.

 

Nos volvemos consumidores conscientes, consumidores con amor.

Al comprar:

¿Nos hemos puesto a pensar alguna vez que nosotros al comprar cosas somos los que generamos toda la producción? Si decidimos dejar de comprar algún bien, y muchos siguen la misma conducta, luego ese bien dejará de ser producido. Así funciona nuestro sistema de producción y consumo actual.

Entonces, por ejemplo, quizás puedo estar comprando un calzado, que para ser producido, tuvo que ser bajo condiciones muy indignas para muchos seres humanos que lo han producido en algún lugar del planeta y todo para que yo la pague más barato que otros calzados y para que una persona, dueño de esa empresa, tenga más dinero. Podemos también ver el caso de que un producto que yo compro, se produce contaminando el planeta o bien el caso de alimentos muy baratos a razón de tener elementos muy nocivos para nuestra salud. O puede ser que por pagar más barato el paquete de arroz, voy a un hipermercado que concentra las ganancias en una sola persona, en vez del almacén del barrio, que permite que una familia viva dignamente de ello. Y así sucesivamente…

Entonces debemos saber, que con nuestro acto de compra estamos diciendo: “yo estoy de acuerdo con esta forma de producción y por ese elijo comprarte este bien o servicio”.

 

Al pagar:

Por otro lado, al pagar estamos haciendo nuestro acto de “dar”. Esa una acción que tiene una intención, como todas. Y aquí es donde nos volvemos verdaderos consumidores cósmicos. ¿Cómo lo hacemos? Muy sencillo, al momento de hacer ese acto tan bello, de contribuir a esa persona para su sustento, mirarla a los ojos (seguramente estaremos sonrientes, si lo estamos disfrutando) y simplemente recordar la intención que estamos teniendo: “deseo que con esta suma de dinero que te otorgo a cambio del bien o servicio que me has brindado, puedas vivir plenamente y feliz, porque tu felicidad contribuye también a mi felicidad”. Cuantos más seres humanos felices existan, más feliz seré yo también!

 

Si estamos fuera del sistema: desocupados (para el sistema)

Debemos comprender que somos seres abundantes y aquí debemos recordar que tenemos algo muy privilegiado que las personas que trabajan no la tienen: la disposición de nuestro tiempo total. Eso significa que podemos hacer lo que queramos. Sólo debemos ver que nos hace felices hacer, de lo que está a nuestro alcance, y dárselo a otros. Ese hacer puede tener que ver con alguna habilidad manual, con algo que podemos fabricar nosotros mismos, o con alguna capacidad que tengamos de dar algún servicio de cualquier tipo.

Hoy en día ya se puede ver cada vez más algo que está de moda hablar: “microemprendimientos”. Éstos no son más que el resultado de alguna persona que no tenía nada de dinero y quería vivir de algo en nuestra economía actual. De esa manera uno puede encontrar muchos artesanos hoy que exponen sus artesanías en ferias, personas que fabrican algo en su casa (comidas, vestimentas, etc.) y lo venden a otros, personas que hacen algún servicio para otros (doméstico, arreglar jardines, enseñar algo, y todo lo que nuestra imaginación nos permita) y un sin número de ejemplos.

Lo importante aquí es no perder el enfoque de nuestro trabajo: “enfocarnos en dar de manera virtuosa”. Hacer nuestro trabajo con amor, sabiendo que otros lo necesitan y le hace bien. Las abuelas siempre fueron muy sabias en afirmar cual era el secreto de sus comidas: “las hacían con amor”.

Como todo esto que cuento es totalmente experimentable, aquí propongo un pequeño experimento para el lector:

1)      pruebe cocinar algo apurado y con mal humor, no disfrutando del acto de cocinar. Si ya lo ha hecho esto antes, este experimento debe estar en su memoria. Lo interesante es responder esta pregunta: ¿cuán rica ha salido la comida?

2)      Ahora pruebe el caso contrario: cocine algo, no importa lo sencillo que sea, pero hágalo disfrutando cada acto, siendo feliz. Por ejemplo: supongamos que haremos un arroz hervido con algunos condimentos y algo más, por nombrar alguna comida sencilla, pero puede ser cualquier otra comida dulce o salada! Lo importante es disfrutar cada acto: cuando hiervo el agua, cuando la revuelvo con la cuchara, cuando pruebo el sabor y le agrego condimentos, cuando sirvo la comida en el plato, etc. Al final vuelvo a hacer la siguiente pregunta: ¿cuán deliciosa ha salido esta otra comida?

Si fuimos buenos científicos de nosotros mismos y probamos ambas experiencias, entonces habremos descubierto en cuál de los dos casos nos sentimos mejor. Entonces, de esa manera debemos hacer el trabajo que queramos hacer!!! Disfrutándolo!!!!

 

Si queremos ayudar a las personas sin ingreso de dinero, los llamados “excluídos del sistema”

La realidad actual es que existen personas que viven en la carencia extrema. Lamentablemente, ellas siguen regenerando su carencia, por una sencilla razón: su ignorancia. Y lo hacen con un “dar carente” un “dar enfocado en el recibir”, puesto que están con muchos miedos. Observaron mucha carencia en sus vidas y la siguen observando. Al observarla, la siguen pensando y reproduciendo en su futuro (recuerden que los pensamientos son parte de lo que damos al universo!). Pero sus vidas pueden cambiar! Ellos ignoran que son parte de una economía cósmica abundante, de que no precisamos pedir permiso a nadie para integrarla y ser abundantes, es nuestra propia naturaleza, nacemos con esa condición.

En principio nuestra forma de ayudarlas son varias, por nombrar algunas:

·         Dándoles una donación consciente: lo que queramos donarles (dinero, comida, vestimenta, etc), pero más importante que la donación, es la “intención”. Debe ser una acción de dar virtuosa, eso significa, sin esperar las gracias. Sabremos que lo hemos logrado si nos sentimos felices al ver a la persona feliz de recibir nuestra ayuda. Y en el momento, si logramos un dar virtuoso, quizás sintamos: “el universo es tan generoso conmigo, soy un ser tan abundante, que me siento privilegiado de poder compartir mi abundancia con este otro ser! Que felicidad es para mi su felicidad!”

·         Dándoles un pago consciente: en el caso de personas que intentan vender algo para salir de su situación de carencia, podemos hacerles un pago virtuoso. Recordemos que el pago de dinero, es un acto de dar como todos, lo importante es su intención. Entonces pensemos al pagar: “que alegría es poder contribuir con tu sustentamiento y permitir que salgas de la carencia, te entrego este dinero con mucha alegría”.

·          Actos sin dinero: A veces estas personas se sienten excluídas, sienten que uno pasa y no las mira, nadie quiere conversar con ellas y nosotros somos seres abundantes, que podemos “darles un momento de felicidad”, podemos darles “palabras amorosas”, podemos conocer un poco de sus vidas y sentir la alegría de haberlos hecho sentir hermanos nuestros, iguales a nosotros. Este es un acto tanto o más poderoso que cualquier donación que les hagamos. ¿Alguien experimentó esto alguna vez?

·         Pensamientos positivos: Como decíamos antes, la ayuda más poderosa en fin, es el pensamiento. Es lo que está detrás de todas nuestras acciones y palabras. Y aquí también, puede ser que no les demos ni digamos nada. Solo pensemos “algo lindo para ellos”. Los vemos “sonrientes, felices, saliendo de sus miedos, de sus carencias”. O hacemos una oración para ellos, o una meditación. De esta manera estamos dando una contribución muy positiva que el universo valora muchísimo! Invito a experimentarlo, quien tenga vergüenza, al menos sabe que nadie escuchará sus pensamientos!

·         Palabras de sabiduría: Una vez que nos volvamos “seres cósmicos conscientes” que integramos esta economía cósmica de amor, que somos seres felices que viven siempre en la abundancia del universo, ya estaremos en condiciones de transmitírselo también a ellos. Nuestras palabras saldrán solas y ayudarán a ellos a salir de su ignorancia, del miedo a la carencia, para ser verdaderos seres cósmicos como nosotros!!! Qué alegría tener un hermano más despierto!!! Que inmensa alegría me da!!!

Como resumen, lo importante siempre es “la intención” de nuestro dar. Volvemos siempre al principio. No importa a quien demos: un cliente, un jefe, un chico en la calle, un familiar, un amigo y no importa qué demos: acciones, pensamientos o palabras.

Y una buena noticia, para quienes sienten pena al ver las personas que vibran en el miedo. Ustedes ya los están ayudando!!! No se dieron cuenta? Lo único que necesitan es ser felices ustedes y con ello les están dando el ejemplo.

“seamos el cambio que queremos ver en el mundo” Mahatma Ghandi.

Martín

 

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