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Motivos para creer en el cambio

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Daniel Jiménez • 17/10/11 • En la Categoría Educación y cultura

La globalización neoliberal está viviendo sus últimos días, según el presidente de la Fundación Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza, que se muestra optimista de cara al futuro, a pesar de que reconoce las múltiples dificultades que entraña el actual panorama político y económico, dominado todavía por una casta privilegiada e inmovilista que insiste en recortar derechos sociales, al mismo tiempo que se niega a revisar sus altos gastos militares. De todo ello hablamos con el propio Mayor Zaragoza en la siguiente entrevista.

 

Noticias Positivas: Según la Fundación Cultura de Paz, la paz es mucho más que la ausencia de guerras. También es un conjunto de valores que garantizan la dignidad del ser humano. Valores que según usted no son compatibles con el excesivo gasto militar y la poca conciencia social de los gobiernos. ¿Es tal vez la incomodidad de este mensaje lo que provoca que la Fundación Cultura de Paz no sea escuchada en ciertos foros?

 

Federico Mayor Zaragoza: Soy consciente de que en España hay un gran sector al que la cultura de paz no le interesa en absoluto, hasta tal punto de que a mí me han puesto muchas dificultades, porque la cultura de paz promueve el diálogo, el desarme y en definitiva apuesta por lo contrario de lo que hoy caracteriza a la economía y a las grandes directrices de la gobernanza a escala mundial.

 

Existe un importante colectivo que quiere seguir igual que siempre, protegiendo a los privilegiados. Estos privilegiados no representan más que al 20% de la humanidad, el 80% está fuera.

 

Yo siempre he defendido que, o hay evolución, o hay revolución. Porque además estoy absolutamente seguro de que no va a durar mucho tiempo el actual sistema económico, que está dando ya sus últimos coletazos.

 

N+: Usted es muy crítico con el papel de Europa en esta crisis.

 

FMZ: Europa está pagando lo que no debía haber pagado. Recuerdo que la crisis fue en origen un problema norteamericano, provocado por la caída de Lehman Brothers. Pero los europeos decidieron colaborar en el rescate. Y ahora hemos pasado de rescatadores a acosados por los rescatados, que nos dicen que hay que disminuir el número de empleos, pagar el déficit, recortar más los servicios sociales y privatizar.

 

Y después de todo eso, una vez se ha hecho, además indebidamente, en aquel momento vienen y te dicen que no estás creando empleo y que hacen falta más recortes. Y a continuación añaden que no tienes la confianza de los inversores a escala mundial. ¿Pero cómo voy a tener confianza, si en el caso de Grecia le han hecho privatizar hasta las islas del Egeo?

 

Europa debería estar al menos federada desde un punto de vista fiscal y económico para decir, por ejemplo, que si Grecia tiene problemas, aquí estamos todos los países europeos para atajarlos y emitir eurobonos. De este modo, podríamos inyectar fondos a la economía para estimularla la creación de empleo. No lo hemos podido hacer porque Europa no ha tenido liderazgo alguno.

 

N+: Esta situación europea también repercute muy negativamente sobre España.

 

FMZ: Ahora el gran interrogante en España es que vamos seguramente a elegir a unos señores que lo que van a hacer es reforzar el neoliberalismo para fortalecer todavía más los sistemas de protección de los privilegiados. Van a recortar más que nunca, porque no van poder crear empleo si no hay nueva inyección de medios y de posibilidades de generación de empleo.

 

Además, hemos deslocalizado el empleo. España es actualmente un país de servicios y de construcción. ¿Dónde están las antiguas fábricas? Todo eso lo hemos enviado fuera. Se ha deslocalizado y se ha especulado con la vivienda. Y encima nos hemos encontrado con una gran burbuja en el mercado inmobiliario debido a esta especulación.

 

N+: En este sentido, cuando se habla de la burbuja inmobiliaria, a menudo se olvida que desde los años 80, cuando tuvo lugar una gran crisis de la deuda, cada vez hay más crisis financieras provocadas por burbujas y prácticas especulativas. Es decir, tal vez este sea un problema sistémico y no baste con una pequeña reforma financiera para combatirlo.

 

FMZ: Totalmente de acuerdo. Este modelo occidental ha sido el impuesto por Reagan y Thatcher. Sucedió en el momento en que vieron que Gorbachov les ofrecía todo el imperio soviético sin una gota de sangre. Entonces pensábamos que con el final de la guerra fría y de la carrera armamentística de las grandes potencias, venía la época de los “dividendos de la paz”.

 

Pero entonces nos dijeron que no habría ni un dólar iría para estos dividendos de la paz. En lugar de eso, Reagan y Thatcher tomaron las riendas de la hegemonía anglosajona y lo primero que hicieron fue dejar a las Naciones Unidas fuera, y poner en su lugar al G7 y después al G8; es decir, al grupo de países ricos. Esto se llama sustituir la democracia por la plutocracia.

 

Y nos dijeron que todo eso por lo que habíamos luchado, como la justicia social y la libertad, se quedaba fuera, y ahora mandaba el mercado. Y encima se lo creyeron, hasta tal punto que el 11 de mayo de 1996, el señor Clinton declaró que “necesitamos no sólo una economía de mercado, sino también una democracia de mercado y una sociedad de mercado”.

 

Yo creo que ahora, sin embargo, las circunstancias han cambiado porque hay gente que ya no está dispuesta a seguir estas pautas que han llevado a una situación en la que cada día mueren de hambre entre 60.000 y 70.000 personas todos los días, según cálculos de la FAO. Todo esto al mismo tiempo que Europa sigue con la OTAN, que continúa mandada, como en la guerra fría, por un general norteamericano. Yo siempre  me pregunto qué hacemos nosotros con la OTAN, si el pacto de Varsovia se acabó con Gorbachov en 1991.

 

N+: Actualmente, se debate mucho sobre los recortes sociales en educación y sanidad, pero nadie habla del alto gasto militar y de que la economía sigue siendo en pleno siglo XXI, al igual que en la guerra fría, un complejo militar industrial. Por ejemplo, Grecia tiene un importante gasto militar. Pero esto rara vez se menciona cuando se habla de su plan de recortes.

 

FMZ: Hace 19 años escribí sobre esto, y desde entonces insisto con una reiteración casi vergonzosa. En todos mis artículos recuerdo que cada día empleamos 4.000 millones de dólares en armas y gastos militares en todo el mundo, al tiempo que mueren de hambre 60.000 personas. Estas 60.000 personas son víctimas de un genocidio.

 

El otro día recordé en el programa de Angels Barceló en la Cadena SER el excesivo peso que sigue teniendo la violencia en todo el mundo. Era el 11 de septiembre y estaban diciendo nombre a nombre las personas que murieron ese día. Yo entonces mandé a todas las víctimas y sus familiares mis condolencias más sinceras. Pero al mismo tiempo, dije que también pienso en las miles de víctimas de la guerra de Irak. Y también pienso en las víctimas de la Operación Cóndor. En el 11S, los norteamericanos fueron los afectados, pero cuando EEUU hacía desaparecer a Allende y ponía a Pinochet, o hacía desaparecer a los demócratas de Argentina y ponía a Videla o Massera, era igualmente lamentable. Y también pienso en las víctimas de la franja de Gaza.

 

N+: Esto que usted dice me recuerda a la tesis de Noam Chomsky en el libro “Hegemonía o supervivencia”. A menudo, los medios de comunicación convencionales dicen que tras el 11S, el mundo cambió por la entrada en escena del terrorismo internacional. Chomsky considera que sí se produjo un cambio, pero de otra naturaleza, en el sentido de los atentados de EEUU pusieron de manifiesto que el monopolio sobre la violencia ya no lo tenían sólo los poderosos. Al margen de que los hechos del 11S son una barbaridad que hay que condenar, lo que estaba claro es que EEUU había protagonizado en el pasado hechos igual de lamentables, pero no fueron condenados por occidente.

 

FMZ: Estamos hablando siempre de occidente y del imperio de occidente, y ahora nos encontramos con que ya no es sólo occidente, y que además occidente está en declive. Pero el declive de occidente es sobre todo un declive ético. En un momento determinado, se dijo que ya no valía la justicia social y que sólo valían las leyes del mercado. Aquí empieza la debacle ética.

 

Sin embargo, todavía existe lo que yo llamo el gran dominio, que se ejerce sobre todo a través de un poder militar. Sólo EEUU dedicó en 2009 unos 826.000 millones de dólares en gastos militares. China, la segunda potencia en este ámbito, gastó 108.000, lo que supone ocho veces menos. Después está Rusia, con casi 100.000. Lo digo para que se vea claramente que hay un país que sobrepasa claramente al resto. El que está al frente de este poder militar en EEUU se llama Dick Cheney y es seguramente el hombre más poderoso de la tierra. Dicho poder militar provoca además una imposición de gasto. Por ejemplo España, como pertenece a la OTAN, se ve obligada a comprar armamento.

 

Otro pilar de este gran dominio es el poder energético. El poder del petróleo sigue estando en unas pocas manos, las de petroleras como BP, Exxon Mobil, Total, etc. Son muy pocas personas, pero son los que mandan.

 

El tercer pilar, y tal vez el más importante hoy día, es el poder mediático. También está en manos de muy poca gente, de personas como Murdoch o Berlusconi. Estos señores son los que promueven los vaivenes de la bolsa. Ellos son los que de momento dicen al “Financial Times” que el euro está regular. Entonces se hunde el euro y ellos compran. Luego sube el euro y venden. Así han ganado en una semana un montón de dinero. No puede ser que haya gente especulando de esta manera cuando hay personas que se mueren de hambre. Es una vergüenza total.

 

N+: En relación con los medios de comunicación, es interesante analizar cómo la aparición de nuevas tecnologías incide en los cambios sociales. Por ejemplo, la invención de la imprenta dio lugar a una nueva época, con episodios como la Contrarreforma religiosa, que generaron una nueva forma de ver la realidad. Ahora, con la aparición de internet, que promueve una comunicación más horizontal, es posible que surjan grietas en este dominio.

 

FMZ: La historia de la humanidad es una historia de obediencia y de silencio. Hemos sido súbditos, no hemos sido ciudadanos. Ahora, por primera vez, nos encontramos con la posibilidad de que podemos expresarnos y decir que no vamos a tolerar estos abusos. Podemos por primera vez movilizar a las masas y decir que vamos a hablar. El hecho de hablar es precisamente la democracia, que es la voz del pueblo.

 

N+: ¿Usted piensa que movimientos como los del 15M pueden ser una vía para este cambio?

 

FMZ: Sí, puede ser una vía muy importante, sobre todo mientras se mantengan serenos, y no se dejen influenciar. Es importante que nunca sean violentos y que hagan propuestas, no sólo protestas. Y que se den cuenta de que tienen una gran responsabilidad, con un potencial inmenso, si saben no formar parte de ningún partido en concreto y pasar mensajes que puedan ser útiles a todos.

 

Por otro lado, creo que lo primero que tenemos que hacer es reformar lo que significa democracia. La democracia significa los pueblos, de ahí que me guste tanto la Carta de las Naciones Unidas, porque empieza diciendo “nosotros los pueblos”.

 

N+: El movimiento 15M refleja ciertamente una nueva e interesante posibilidad de unión de los pueblos a escala global, como ha quedado claro en la protesta del pasado sábado. Tal vez sea un primer paso para un cambio social.

 

FMZ: Recuerdo que una vez, siendo rector de la Universidad de Granada, en el año 1968 escribí en la pizarra la palabra “revolución”, y después taché la r y dije “evolución”. Expliqué que esto es lo que nos enseña la naturaleza, que es fantástica y hay que mirarla más. Pero cuando negamos la evolución porque queremos permanecer en el pasado, entonces viene la revolución. Y volví a poner la r, y les dije que la diferencia entre evolución y revolución es la r de responsabilidad. Si somos responsables con las generaciones venideras, habrá que decir las cosas que sean justas, aunque suenen mal y nos insulten.

 

N+: A pesar de las dificultades presentes veo que en el fondo su mensaje es muy optimista de cara al futuro.

 

FMZ: Creo que en dos o tres años habrá cambios radicales. Hay tres condiciones para ello. La primera es que hay cada vez mayor capacidad de comparar. La gente tiene que ver que tiene comida, agua y salud, y que debe ayudar a quienes no gozan de lo mismo. Eso ya está sucediendo, lo que está generando una reacción de solidaridad a escala mundial.

 

Otro segundo aspecto positivo es que hay más mujeres en todos los ámbitos, lo cual es absolutamente nuevo. Hace 60 años, cuando yo empecé mi carrera, esto era excepcional. En esa época se pensaba que la mujer no existía. Todo el poder estaba en manos de varones y sigue estando en el 80%, pero ya empieza a haber mujeres en los aledaños del poder y este es además un cambio radical e imparable.

 

El tercer factor es la revolución de las comunicaciones, gracias sobre todo a internet. Hoy la gente se puede expresar y puede movilizar a las masas a través de estos medios digitales, lo cual hace unos años era mucho más difícil. Ahora es posible decirle al poder que no estamos de acuerdo con sus decisiones, y podemos forzar un cambio.

 

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